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Manual de herencias verbales
Heredó el silencio de su bisabuela y por fin comprendió por qué su abuelo había hablado tanto. El testamento llegó un martes, envuelto...
3 Min. de lectura


Arquitectura temporal
Subió al quinto piso para olvidar y se encontró en el sótano recordando. El edificio había sido diseñado por Segundo Escher, el...
2 Min. de lectura


Exceso de felicidad
Yo, que inventé la tristeza para dar sentido a la alegría, confieso que no anticipé este problema. Mi diseño original del Paraíso era perfecto: las flores cantaban en si bemol, los ríos fluían hacia arriba los martes, y los animales conversaban en pentámetros yámbicos. Todo funcionaba dentro de parámetros controlados. Ahora bien, el proyecto incluía un límite de 8,7 unidades hedónicas diarias por habitante. La estructura cuántica del Edén podía absorber esa cantidad de biene
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Reunión de trabajo
Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo... preguntándome por qué no me lo pudieron explicar por carta. PseudoMateo El...
8 Min. de lectura


Existencia letal
Céleste Descartes se dio cuenta de que algo andaba mal cuando comenzó a ver a través de sus estudiantes de filosofía. Al principio creyó...
3 Min. de lectura


El verdadero motivo por el que Sísifo empuja la piedra
El día que los dioses le ofrecieron la libertad después del primer milenio, Sísifo pidió permiso para terminar de contar las grietas de...
2 Min. de lectura


La señal (un arranque)
Si quieres leer más, la historia continúa (puedes hacer clic más abajo). Cuentan que el día en que vine al mundo, ese día que tal vez no...
5 Min. de lectura


La Gioconda sonríe porque sabe algo que nosotros no
Cuando la Gioconda decidió hablar al fin, lo primero que dijo fue: —Leonardo tenía razón sobre ustedes. Todo está saliendo exactamente como él predijo. Y volvió a sonreír de esa manera que ahora sabíamos significaba lástima. Porque ella ya sabía todo lo que iba a pasar y se maravillaba viendo cómo pasaba. A las 3:17 de la madrugada de un martes, Jean-Baptiste Berger comprendió que llevaba veintisiete minutos mirando fijamente los labios de la Gioconda sin parpadear. No er
7 Min. de lectura


La señal (continuación)
El conductor se llamaba Matías Sin y era un vendedor inmobiliario, padre flamante de mellizos y esposo de una próspera acuarelista en...
20 Min. de lectura
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